Fundamentos de Contabilidad para Asociaciones
Aprende los principios básicos de la contabilidad de asociaciones, incluyendo el plan de cuentas, registros contables y obligaciones de información financiera.
Leer másDescubre qué requisitos de auditoría aplican a las fundaciones españolas, cómo implementar controles internos efectivos y cómo preparar informes auditados que cumplan con la normativa actual.
La auditoría y el control interno son pilares fundamentales en la gestión de fundaciones. No se trata solo de cumplir requisitos legales — son herramientas que generan confianza con donantes, garantizan la transparencia y protegen los activos de la organización.
En España, las fundaciones están sujetas a un marco regulatorio específico que varía según el patrimonio inicial y la estructura de la entidad. Entender estos requisitos te permite implementar controles adecuados desde el inicio, evitar problemas de cumplimiento y demostrar responsabilidad financiera ante stakeholders internos y externos.
La legislación española diferencia claramente entre fundaciones según su tamaño patrimonial. Las fundaciones con patrimonio inicial superior a 600.000 euros deben someterse a auditoría externa obligatoria cada año. Esto no es negociable — es un requisito que viene del Código Civil y la normativa autonómica.
Para fundaciones con patrimonio entre 300.000 y 600.000 euros, la auditoría es obligatoria pero puede hacerse cada dos años en algunos casos. Las fundaciones más pequeñas tienen menos exigencias, pero eso no significa que no necesiten controles. De hecho, muchas eligen hacer auditorías voluntarias porque genera credibilidad con donantes y socios.
Consejo práctico: Aunque tu fundación no esté obligada a auditoría, implementar controles internos desde el inicio es más fácil que intentar arreglarlos después. Es como construir bien los cimientos desde el principio.
Los controles internos no son un documento que haces una sola vez. Son procesos que funcionan día a día para proteger los activos de la fundación y asegurar que los registros financieros sean precisos.
La persona que autoriza gastos no puede ser la misma que verifica los pagos. En fundaciones pequeñas esto es complicado, pero es posible implementarlo. Aunque tengas solo 3 personas en tesorería, asigna roles claros: uno aprueba, otro ejecuta, otro verifica.
Guarda todo. Facturas originales, órdenes de compra, autorizaciones, extractos bancarios. Crea un sistema de archivo — digital o físico — donde sea fácil encontrar qué se aprobó, cuándo y por quién. Los auditores lo van a pedir.
Concilia las cuentas bancarias mensualmente. Compara lo que dice tu sistema contable con lo que dice el banco. Los auditores van a revisar esto en detalle, así que hazlo bien desde el principio.
Elabora presupuestos realistas y revísalos cada trimestre. Compara lo planeado con lo real. Si hay desviaciones significativas, investiga por qué. Esto demuestra control financiero responsable.
Escribe políticas claras sobre aprobación de gastos, viáticos, compras, donaciones. No necesitan ser largas — una página por tema está bien. Los auditores buscan que exista un marco claro de cómo funcionan las cosas.
Designa a alguien del Patronato para que revise regularmente los registros financieros. Idealmente alguien con experiencia en finanzas. Esto no reemplaza la auditoría externa, pero añade una capa de supervisión.
La auditoría no es algo que te sorprenda. Es un proceso estructurado donde los auditores revisan tus registros financieros, evalúan tus controles internos y emiten un informe sobre si los estados financieros presentan una imagen fiel de la situación de la fundación.
Generalmente, los auditores siguen este flujo: primero hacen una evaluación de riesgos (identifican áreas críticas), luego revisan muestras de transacciones, después validan saldos de cuentas clave, y finalmente redactan el informe. Todo esto toma entre 2-4 semanas según el tamaño de tu fundación.
“Un buen control interno no es un gasto, es una inversión. Te ahorra problemas después y te da paz mental sabiendo que tu fundación está bien gestionada.”
El informe de auditoría es el documento final que presenta los resultados. No es solo un papel — es tu carta de presentación ante la Administración, donantes y stakeholders.
El informe auditado debe incluir: opinión del auditor (es decir, si cree que los estados financieros son correctos), estados financieros completos (balance, cuenta de resultados, estado de cambios en el patrimonio), notas explicativas detalladas, y comentarios sobre controles internos si hay hallazgos importantes.
En España, estos informes deben cumplir con normas técnicas de auditoría (NTA) aprobadas por el Instituto de Censores Jurados de Cuentas. Eso suena complicado, pero en la práctica significa que los auditores siguen un estándar reconocido que la Administración acepta.
Una cosa importante: los auditores no pueden cambiar tus números. Si hay un error en tus registros, el auditor lo identifica y te pide que lo corrijas. Luego audita los números corregidos. Si no corriges, el auditor emite un informe calificado explicando por qué no puede dar opinión limpia.
Haz una evaluación honesta de dónde estás ahora. Tienes documentación de todas las transacciones? Los roles en tesorería están bien definidos? Las cuentas bancarias se concilian mensualmente? Identifica los gaps.
Escribe cómo funcionan las cosas ahora. No necesita ser perfecto. Solo describe: quién aprueba qué, cómo se guardan los documentos, cuándo se concilian las cuentas. Esto será tu base para mejorar.
Empieza por lo más importante: segregación de funciones y documentación. Estas dos cosas solas van a mejorar significativamente tu posición frente a auditores. Luego añade lo demás gradualmente.
Elige un auditor externo registrado con experiencia en fundaciones. No es barato, pero es obligatorio si tu fundación supera los umbrales. Comunícate claramente con ellos sobre tus procesos antes de que empiecen.
Cuando llegue el auditor, ten todo listo: balances de comprobación, documentación de transacciones importantes, conciliaciones bancarias, políticas. No sorprendas al auditor con desorden.
Después de la auditoría, los auditores van a sugerir mejoras. Tómalas en serio. La próxima auditoría va a ser más suave si demuestras que implementaste sus recomendaciones.
La auditoría y el control interno no son obstáculos para tu fundación. Son herramientas que demuestran responsabilidad y transparencia. Cuando donantes, voluntarios y la Administración ven que tu fundación se audita anualmente y tiene controles sólidos, eso genera confianza.
Implementar estos procesos desde el inicio es mucho más fácil que intentar arreglarlos después. Y sí, cuesta dinero — los auditores externos cobran por sus servicios. Pero es una inversión en la credibilidad y sostenibilidad de tu fundación a largo plazo.
La clave es empezar pequeño, documentar bien y mejorar continuamente. No necesitas ser perfecto desde el día uno. Necesitas estar comprometido con hacerlo bien.
Si tu fundación está en el camino de la auditoría o necesitas asesoramiento sobre controles internos, considera conectar con un profesional con experiencia en fundaciones españolas. Ellos pueden guiarte a través del proceso.
Contacta para AsesoramientoEste artículo proporciona información general sobre auditoría y control interno en fundaciones españolas. No constituye asesoramiento profesional, legal o contable específico. La normativa sobre fundaciones puede variar según la comunidad autónoma y puede cambiar. Se recomienda encarecidamente que consultes con un auditor externo cualificado, un asesor fiscal o un abogado especializado en derecho de fundaciones antes de implementar cambios importantes en tus procesos de auditoría y control interno. Cada fundación tiene circunstancias únicas que requieren análisis personalizado.